Si tienes una idea, y además esto y lo otro ….. ¡Emprende!

Emprender no es cuestión de edad, de sexo o de sector.

Emprender no es cuestión de edad, de sexo o de sector.

Según el Diccionario de la Real Academia, Emprender significa, en una de sus acepciones, “Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”.

En la definición no aparecen restricciones en cuanto a sector de emprendimiento o perfiles de emprendedor. En el ámbito económico, cualquiera que acometa un negocio puede considerarse como emprendedor.

Y yo estoy totalmente de acuerdo. Cualquier persona, joven o menos joven, mujer u hombre, tecnólogo o artesano, que decida crear una nueva empresa es un emprendedor. Todo nuevo proyecto es una nueva obra que encierra dificultad o peligro.

Sin embargo, parece que muchas leyes y políticas no comparten del todo esta definición. Y pasa a nivel internacional. Parece que emprender es solo cosa de jóvenes menores de 30 años y de propuestas con un alto componente tecnológico. Si tienes 45 años y quieres abrir una nueva ferretería (de esas de toda la vida), no eres un emprendedor a juicio de muchas de las personas e instituciones que “llevan este tema”. Echa un vistazo a las noticias sobre emprendimiento y las verás ligadas, casi en todos los casos, a empleo joven e iniciativas de “marcado carácter tecnológico”. El emprendimiento parece ser cosa de Silicon Valley. (más…)

Diversas aproximaciones enriquecen el aprendizaje. Un caso concreto aplicado a las Ventas

Un gran evento de aprendizaje en ventas

Un gran evento de aprendizaje en ventas

El mapa no es el territorio. Este es uno de los principios de la Programación Neurolingüística (PNL) que, para quien no lo conozca y según la definición de la Asociación Española de PNL en uno de sus párrafos, es “un conjunto de métodos y técnicas destinadas a ser aplicadas en la vida cotidiana, para que la persona consiga los objetivos que desea en diferentes campos de la actividad humana, y mejore su calidad de vida”. Su campo de aplicación es realmente amplio, tanto a nivel personal como profesional.

Según este principio “el mapa no es el territorio”, cada persona tenemos nuestra representación interna de la realidad (mapa) en función de cómo la percibimos. En base a este mapa, pensamos y sentimos, actuando de una u otra manera y consiguiendo, en consecuencia, unos resultados determinados. Sin embargo, nuestro mapa, nuestra “forma de ver las cosas” no es necesariamente la realidad. La realidad es el territorio y el mapa nuestra representación interna de la misma. Y, pensándolo bien, ¿qué te parece más importante, qué te provoca realmente el impacto, la realidad o el cómo la percibes?. (más…)

Sobrevivir en tiempos de crisis: Saber, poder y querer más que nunca

Sobrevivir implica saber, poder y querer

Sobrevivir implica saber, poder y querer

Estamos en 2013 y se cumplen ya cinco años desde el “comienzo oficial” de la actual crisis en la que nos encontramos. Según diversos medios, fue en 2008 cuando se comenzaron a experimentar los primeros signos de recesión en Estados Unidos y, desde allí, la cuestión se extendió como la espuma al resto del mundo.

Cinco años son muchos años para la vida de un profesional o una empresa cuando se trata de afrontar temporales y condiciones desfavorables. De hecho, son muchas las personas y organizaciones las que han visto como sus proyectos se venían abajo y han tenido que abandonar la carrera en el camino.

Pero somos también muchas las empresas y profesionales que “seguimos dando guerra”. Empresas y profesionales que, hasta el día de hoy, estamos haciendo gala de la mayor de las voluntades para sobrevivir. (más…)

Sin dramatizar: solo es una de las caras de la realidad

Crisis: Hay luz al final del túnel.

Crisis: Hay luz al final del túnel.

Durante el mes de diciembre hemos planteado una consulta a través de las redes sociales, dirigida a empresarios y a profesionales de la venta en la que formulábamos las siguientes preguntas: ¿cuál es en la actualidad tu principal problema, relacionado con la venta y el negocio, que necesitarías resolver urgentemente?, ¿qué es lo que realmente te quita el sueño?.

La finalidad de esta consulta ha sido refrescar el diagnóstico de la situación con el fin de diseñar, en la medida de lo posible, líneas de mejora y solución. Únicamente conociendo y definiendo en detalle el problema, podemos buscar soluciones. No se trata de un análisis de la realidad, puesto que ésta tiene elementos negativos pero también muchos positivos. Es, por tanto, un análisis únicamente de una cara de la moneda. No hemos preguntado por los positivos y es por eso por lo que lo que leeréis a continuación solo habla de “problemas”. Lo complementaremos con una consulta sobre “oportunidades y positivos”.

Han sido 40 profesionales de distintas localizaciones y sectores de actividad los que han enviado sus respuestas y quiero compartir en este post un resumen de las conclusiones más relevantes que se obtienen. Se trata, por tanto, de una aproximación cualitativa a la identificación de situaciones adversas. No es tanto el dato estadístico el que importa, como las opiniones y tendencias apuntadas. Antes de continuar, gracias a tod@s por vuestras respuestas. (más…)

Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija

Sequoia

Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija

El otro día hablaba con un amigo, un consultor de empresas con bastantes años de experiencia y cierto nivel de éxito profesional. Me decía: “No sé qué pasa ahora pero lo que antes me funcionaba para conseguir clientes ahora no me funciona. Mis contratos han caído radicalmente. Con la crisis he perdido algunos de mis mejores clientes y no soy capaz de conseguir nuevas cuentas”.

Posiblemente tú también tendrás algún amigo al que le pasa lo mismo. Incluso puede que tú mism@ te encuentres en una situación similar. En la actualidad, muchos negocios atraviesan por un momento en el que conseguir clientes es más difícil que encontrar el arca perdida de Indiana Jones. (más…)

Emprender es aprender: aprendizaje continuo para el éxito en los negocios

Cuando constituí mi primera empresa, allá por el año 1995, pensaba que tenía ya todos los ingredientes necesarios para triunfar en el apasionante mundo de los negocios. Había terminado cinco años antes la licenciatura en Ciencias Económicas y Empresariales, finalicé  un MBA en una escuela de negocios que me había enseñado los pormenores de la gestión de las empresas desde un punto de vista directivo y había trabajado por cuenta ajena durante cinco años. Además en el mismo ámbito de la consultoría al que ahora me iba a dedicar, lo que me había dado una experiencia profesional bastante considerable.

Con una pequeña aportación de capital, me asocié con un compañero de trabajo de mi antigua empresa, abogado, nos fuimos e iniciamos nuestra andadura emprendedora. Consultores y asesores estratégicos especializados en el sector asegurador nada más y nada menos. Y eso que teníamos veintinueve añitos.

Alquilamos una pequeña oficina, contratamos un par de líneas de teléfono, nos compramos un par de elegantes trajes oscuros y comenzamos a hacer visitas a potenciales clientes. Algunos de éstos eran ya viejos conocidos de nuestra andadura profesional anterior, por lo que conseguíamos las entrevistas con los responsables indicados sin demasiado problema.

Sin embargo, lo cierto es que los contratos no llegaban con la rapidez que nuestro Plan de Negocio había estimado. Es más, llegaban muchísimo más lentamente. Algún curso de formación aislado por ahí, un proyecto de consultoría de organización de algún departamento por allá, el diseño de un sistema de retribución comercial por otro lado, pero poco más. Nos preguntábamos que podía estar fallando. Si los ingredientes estaban, ¿cuál era el problema?. ¿Serían, quizás, los clientes o el mercado que no sabían valorar las capacidades de dos grandes profesionales?. (más…)

Emprender es aprender: Aprendizaje continuo para el éxito en los negocios

Cuando constituí mi primera empresa, allá por el año 1995, pensaba que tenía ya todos los ingredientes necesarios para triunfar en el apasionante mundo de los negocios. Había terminado cinco años antes la licenciatura en Ciencias Económicas y Empresariales, finalicé  un MBA en una escuela de negocios que me había enseñado los pormenores de la gestión de las empresas desde un punto de vista directivo y había trabajado por cuenta ajena durante cinco años. Además en el mismo ámbito de la consultoría al que ahora me iba a dedicar, lo que me había dado una experiencia profesional bastante considerable.

Con una pequeña aportación de capital, me asocié con un compañero de trabajo de mi antigua empresa, abogado, nos fuimos e iniciamos nuestra andadura emprendedora. Consultores y asesores estratégicos especializados en el sector asegurador nada más y nada menos. Y eso que teníamos veintinueve añitos.

Alquilamos una pequeña oficina, contratamos un par de líneas de teléfono, nos compramos un par de elegantes trajes oscuros y comenzamos a hacer visitas a potenciales clientes. Algunos de éstos eran ya viejos conocidos de nuestra andadura profesional anterior, por lo que conseguíamos las entrevistas con los responsables indicados sin demasiado problema.

Sin embargo, lo cierto es que los contratos no llegaban con la rapidez que nuestro Plan de Negocio había estimado. Es más, llegaban muchísimo más lentamente. Algún curso de formación aislado por ahí, un proyecto de consultoría de organización de algún departamento por allá, el diseño de un sistema de retribución comercial por otro lado, pero poco más. Nos preguntábamos que podía estar fallando. Si los ingredientes estaban, ¿cuál era el problema?. ¿Serían, quizás, los clientes o el mercado que no sabían valorar las capacidades de dos grandes profesionales?. (más…)