En la época del liderazgo, se busca el líder de la época

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El otro día escuchaba en una conferencia una frase que se está poniendo de moda porque refleja muy bien la situación en la que nos encontramos: “No estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época”. Sin lugar a dudas, los continuos cambios que afectan a la sociedad y a la economía durante los últimos años han sumado sus energías y han dado lugar a “unas nuevas reglas del juego”, una nueva época.

Se ha producido una crisis que se ha capilarizado a distintos niveles de profundidad, afectando a la forma de percibir, a los pensamientos, a los comportamientos, a las actitudes y, en el nivel más profundo, a los valores que suponen los pilares del sistema que conocemos.

Esta realidad tiene una clara influencia en el concepto de liderazgo del que tanto se habla en todos los foros. ¿Son válidos los líderes de ayer para gestionar el cambio?, ¿qué cualidades, habilidades y comportamientos son los que marcan hoy la diferencia entre un liderazgo potente y un liderazgo en peligro de extinción?.

El Modelo del Liderazgo Situacional de Blanchard sigue siendo válido bajo mi punto de vista. No vale aplicar el mismo estilo de liderazgo en función de la madurez de los equipos a los que se guía. A personas diferentes, liderazgo diferente. Sin embargo, lo que sí que creo que ha cambiado ligeramente es el mapa de cualidades y características que definen al líder excelente. En realidad no es que cambien las cualidades, sino más bien que algunas toman ahora mucha más fuerza que antes. A saber.

El líder de la nueva época ha de ser un líder transparente. La sociedad está acostumbrada durante los últimos tiempos a una falta de transparencia que se ha asociado a escándalos, corrupción y otros males que han afectado negativamente al equilibrio económico y social. Las personas piden a sus líderes más transparencia que nunca.

Los nuevos líderes han de predicar con el ejemplo más que nunca. Nos encontramos en un momento en el que no vale con bonitas palabras y con los famosos “hay que hacer …”. Lo que realmente atrae de una persona es “que haga”. Las personas siguen a los que hacen.

El líder de nueva generación es más participativo, al mismo tiempo que toma decisiones con asertividad y firmeza. Las personas, los profesionales nos encontramos en una época crítica. Es una época en la que se cuestiona todo. Es una época en el que cada vez más personas opinan de las cosas y quieren ver esas opiniones reconocidas. El que alguien considere nuestras opiniones y nos haga caso lo valoramos mucho más que nunca.

El líder actual ha de ser accesible. El antiguo concepto de líder = jefe al que había que pedir audiencia para poder comentar algo ha pasado a la historia. Los líderes que atraen se mezclan con sus equipos. Son llanos y accesibles y están en el “tajo” y en el día a día al mismo nivel que los demás.

Por último, el nuevo líder ha de estar también “con los pies en la tierra” a la vez que transmite ilusiones y sueños. La venta de ideas sin un plan definido detrás ya no vale. Son muchas las experiencias que han llevado al fracaso a organizaciones y personas. Cuando un líder habla claro, explica lo bueno y lo malo y expone las ideas de actuación ante estos escenarios, su credibilidad aumenta.

Seguir a alguien, seguir a un líder implica que éste comparta nuestros valores y principios. Es muy complicado que una persona que no coincida con nuestro concepto de vida se gane el derecho a que le sigamos. Por esto, el nuevo liderazgo ha de adoptar los valores que, de forma consciente o inconsciente, se han instalado en la sociedad actual como consecuencia de crisis y recesiones.

Si el modelo cambia, el líder cambia. Esta es la idea. Y esto supone un verdadero reto para líderes tanto de organizaciones y empresas, como políticos y sociales. En la época del liderazgo se busca el líder de la época.

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